Take a sad song and make it better

«Cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor es un soldado menos».
Facundo Cabral

Una sociedad en guerra en la que,  por desgracia, la música más escuchada en Europa era la de las bombas, las sirenas y los gritos. Allá por los años cuarenta y cincuenta, cuando John, Paul, George y Ringo eran niños, seguramente el mundo era mucho más gris y triste que ahora. Y quizá por eso decidieron teñir de mil colores la historia y pintar de amarillo los oscuros submarinos, que pasaron de significar destrucción y miedo a ser sinónimos de alegría y felicidad.

The Beatles son probablemente el grupo más grande de la Historia de la música moderna y, además de todos sus logros y récords  en el terreno artístico, tienen el honor de ser uno de esos conjuntos relevo”: grupos que heredas de tus padres (y que incluso puedes llegar a detestar por el machaque) hasta que los haces tuyos porque comprendes que forman parte de la banda sonora de tu vida. Que te unen más si cabe a las personas a las que quieres. Y la herencia de la música de nuestros recuerdos no se acaba nunca, ya suene a Beatles,Rolling, a Jeanette, Carlos Baute o a canto gregoriano.

img_2161-2

El pasado domingo, los que estuvimos en La Cueva tuvimos la oportunidad de presenciar un hecho extraordinario en directo: la creación de un recuerdo musical en la vida de unas cuantas decenas de niños. Y, por si fuera poco importante asistir a ello, pudimos disfrutar a los fab four en la piel de algunos de los mejores músicos de esta ciudad como Miguel, Sara, Sergio, Mauro, Héctor y Víctor.

No nos engañemos: la mayor parte de los conciertos dirigidos a los niños deberían estar anunciados como “espectáculos en los que se hará el paripé mientras se cantan un par de canciones y en los que se tratará a sus hijos, sobrinos o nietos como si fueran tontitos mientras usted, daño colateral, se toma una cerveza mortalmente aburrido pensando cuándo acabará este suplicio“. Pues los conciertos de Pequeño Rock&Roll son así, pero al contrario.

Seguir leyendo

Flamenco y rock and roll: cantes valientes

¿La fecha? Pongamos 1988.

¿El lugar? Un hotel a las afueras de una gran ciudad.

¿La hora? Tal vez las 2:00 A.M.

¿Y la historia? The Rolling Stone viven una de sus giras más impresionantes. Representan el éxito del rock and roll como ninguna otra banda. Llenan estadios. Tocan dos y tres noches en las grandes ciudades de medio mundo. Son poco menos que dioses, aunque Mick Jagger crea que, a esas alturas, ya está por encima del altísimo.

Terminan un concierto en Madrid y llaman al manáger. Le piden que venga Camarón. Camarón de la Isla. Al hotel. Ahora. Le invitan a ofrecer una suma de dinero desorbitada. Una suma imposible de rechazar. Dice Keith: ¿Te acuerdas cuando nos llevaron a Ginebra en helicóptero para tocar en la casa de un empresario? El tipo de la BMW –responde Jagger. ¡Pues eso! Ofrécele 50 kilos o 100… ¡Pero queremos que venga esta noche! [Todos ríen]

El mánager telefonea al representante de Camarón. La diferencia entre mánager y representante aquí sí es pertinente. A medida que avanza la conversación telefónica la suma se incrementa un poco más. A estas horas, nadie osaría a despertar al cantaor, pero los Stones son atrevidos. Son lo más. Están en lo más alto y sabe que nadie puede rechazarlos a estas alturas de la vida, después de vender varias decenas de millones de discos en todo mundo. Y menos un gitano. Un pobre diablo enganchado a las siete lacras del pecado.

A los pocos minutos, mientras los Stones se impacientan por sus caprichos insatisfechos, suena el teléfono. Alguien corre a avisar al manáger. Es Ramón. El representante de Camarón. Su hombre de confianza. El único capaz de despertarlo de madrugada para ofrecerle un viaje en helicóptero. Un concierto privado a las tantas de la madrugada. Y más de cien millones de las antiguas pesetas.

He hablado con Camarón. La cantidad ofrecida le parece bien, sí.

No habría problema por los horarios, no.

Pero… dice que no canta para señoritos.

Una historia con las manos

Sustituyan Camarón y lean Poncho K. Sustituyan Rolling Stone y coloquen a cualquier otro artista servil, sin recorrido, sin saber lo que pretende. La historia de este sevillano errante es flamenca en las tierras del rock y rockera en su Andalucía natal. La tierra del flamenco por excelencia. Es independiente y, por eso, es osado. Una historia creativa y original. Por eso sigue tocando en pequeñas salas y alterna giras acústicas con conciertos eléctricos acompañado de su banda. La sencillez es una de sus armas y su música se ha impregnado de ella. De humildad. De experiencia.

03-poncho

Poncho K en La Cueva del Jazz. E. D. V.

Seguir leyendo

El mapa de América

Valencia no es California y Vigo no se parece a Nueva York. Estados Unidos es la inmensidad y aquí, como quien dice, acabamos de descubrir el baloncesto y las baterías de litio. Ninguna de nuestras universidades figura en lo alto de la lista. Salamanca no es Yale ni Granada puede compararse con Harvard. Pero tal vez -y recalco el tal vez- la meseta castellana sí se reconozca en las grandes llanuras de Norteamérica.

Un momento del concierto de Ángel Stanich capturado por @zamoraocio.es https://www.instagram.com/p/BCRMW5-RVS4/

Un momento del concierto de Ángel Stanich capturado por @zamoraocio.es https://www.instagram.com/p/BCRMW5-RVS4/

Enormes campos de cereales amarillos mecidos por el viento del norte. Pueblos dispersos como casitas de Monopoly y una mentalidad marcadamente conservadora, anclada a una patria que quizá no se corresponda con la terca realidad. Cierta nostalgia endémica a la que los habitantes del lugar llaman historia o el demonio. Una inquebrantable fe en el Altísimo a pesar de la blasfemia. La importancia del folk en la vida cotidiana, en las costumbres, en la cultura que palpita bajo las faldillas de la mesa camilla.

Seguir leyendo

La vida es una fiesta

Pete Doherty pasaba anoche por la Cueva del Jazz, y le gustó tanto cómo David martilleaba la acústica y Lucía acariciaba a capella un ratito de flamenco que decidió quedarse a escuchar de qué iba el rollo. Pete no ha estado mucho en España, me decía acodado en la barra, y entonces tuve que explicarle que en España no vivíamos del flamenco, que eso solo se lo creen los guiris. Entonces le invité a ver cómo se desarrollaba el concierto de David y Lucía, porque lo que hacen estos dos chicos es venderte una cassette de hits para que te montes en la furgoneta con destino a la fiesta. Y Pete, eso sí que sabemos hacerlo en España. Y Pete, David y Lucía a lo mejor no saben mucho de hits, pero sí que saben de fiesta.

Concierto de David y Lucía en La Cueva del Jazz. Foto: V. P.

Concierto de David y Lucía en La Cueva del Jazz. Foto: V. P.

Seguir leyendo

Iturralde y su música como motor de vida

Lo reconozco. No conocía a Pedro Iturralde y mi relación con la música instrumental siempre ha sido un poco amarga, motivada injustamente desde niña por estudios de música que no eran santo de mi devoción. Pero el viernes pasado, en el Principal, fui contagiada de nuevo por esa magia que tiene la música y por primera vez en mucho tiempo sentí una envidia sana de lo que estaba viendo y algo en mi interior quiso volver al pasado y retomar lo aprendido.

Durante dos horas La Banda de Música Maestro Nacor Blanco rindió un fantástico homenaje a Pedro Iturralde interpretando magistralmente temas del compositor y precediendo así su aparición en el escenario.

Una vez terminado el descanso, me emocioné al ver salir a aquel hombre de avanzada edad con su bastón que, ilusa de mí, pensé que estaba peor de lo que más tarde demostró.

Después de una breve introducción en la que se repasaron sus logros profesionales y colaboraciones, este gran genio nos narró una larga descripción de sus tournées, compartiendo siempre, con una sonrisa y un excelente humor, momentos personales y musicales.

Acompañando a la Banda y haciendo malabarismos entre el saxofón y el clarinete demostró que seguía en plena forma pese a sus 85 años y dejó constancia de su gran capacidad pulmonar sosteniendo un eterno soplo de aire al finalizar.

Iturralde en su actuación en solitario en el Teatro Principal ante la perpleja mirada de los componentes de la Banda de Música Maestro Nacor Blanco. Fotografía de Victor L Gómez

Iturralde en su actuación en solitario en el Teatro Principal ante la perpleja mirada de los componentes de la Banda de Música Maestro Nacor Blanco. Fotografía de Victor L Gómez

Seguir leyendo

No solo de música vive el hombre: “La Cueva en Corto”

Desde hace un tiempo la escena cultural en Zamora ha ido creciendo, ya no solo hay conciertos y exposiciones sino que nuevas iniciativas han surgido y los zamoranos nos beneficiamos de ello. Una de estas es “La Cueva en Corto” que se desarrolla en La Cueva del Jazz, bien conocida por todos los amantes de la buena música. En esta ocasión La Cueva deja un momento los conciertos para presentarnos algunos de los cortos más representativos y más premiados de nuestro país, además de apoyar a los cineastas zamoranos con la muestra de sus últimos trabajos.

La Cueva en Corto

Seguir leyendo

A pedir de Little Boca

Zamora es una ciudad pequeña con un gran número de grupos. De hecho, a muchos le llama la atención que, con sesenta y poco mil habitantes (y bajando) haya una cantidad tan elevada de bandas de todos los estilos. Sin embargo, muy pocas de ellas suenan tan bien como LittleBoca. O ninguna.

LittleBoca_Cueva

Seguir leyendo