One for tomorrow, one just for today

“Hay cosas conocidas y cosas desconocidas, y en el medio están The Doors…”
Jim Morrison

El Rey Lagarto podía hacer cualquier cosa. Improvisar la versión de una tragedia griega en mitad de una canción. Escribir poesía al borde de la inconsciencia. Bajarse del escenario sin acabar el concierto con el público tan enloquecido que fuera incapaz de protestar por ello. Podía hacerlo porque iba a ser héroe inmortal. Una leyenda.

La huella de Jim Morrison es indeleble aunque hayan pasado ya más de cuarenta años de su muerte. Y no son tantas las figuras que han logrado mantenerla viva sin perder su esencia, sin deformarse o simplemente diluirse detrás de la pura iconografía del merchandising pop. The Lizard King es un modelo a quien muchos querrían parecerse a sabiendas de que será siempre inimitable. Como Freddie Mercury, como Jimi Hendrix o como tantos otros. Porque todos, de manera más o menos consciente, nos pasamos la vida imitando a otra gente, desde que aprendemos a hablar por lo que vemos a nuestro alrededor hasta que comenzamos a admirar conscientemente el talento de los demás, aptitudes y cualidades que soñamos con alcanzar algún día. Machacar como Jordan. Jugar como Maradona. Pelear como Ali. Escribir como Whitman. Cantar como Sinatra. Vivir y morir como James Dean.

Remembering The Doors

Aunque -a estas alturas- aún parezcan flotar en el aire ciertos prejuicios contra “la imitación” o las versiones y los grupos que se dedican exclusivamente a ellas, es muy difícil hacer una banda tributo. O mejor dicho, es muy difícil hacer una buena banda tributo: va más allá de ponerse un disfraz, no tiene nada que ver con reproducir unos gestos o unas poses y no es ni remotamente tan simple como conseguir una voz parecida al cantante original. Es más una cuestión de actitud, de transformar el punto de referencia en otra cosa que recuerde a él pero sea (y esto es importante) algo original y único. Quicir: es fácil vestirte de Jim Morrison. Es posible (fácil, fácil… tampoco) cantar como Jim Morrison o sonar a los Doors. Puedes, si tu cara te acompaña, parecerte a Jim Morrison. Pero es muy jodido recordar a Jim Morrison.

Y en esas, sin pelucas ni imitaciones, los que el jueves fuimos al Ávalon a ver a Remembering The Doors acabamos, sin saber muy bien cómo, en una máquina del tiempo que nos llevó sin biodraminas a un concierto de The Doors. A uno de esos pequeños locales de los sesenta donde comenzó a forjarse la leyenda, pero a la zamorana, con unos músicos que tienen la ilusión de quienes empieza pero con la experiencia de los que tienen ya muchos kilómetros encima: con el respeto de los que tocan canciones de uno de los grupos más grandes del rock y la seguridad de quienes juegan en su casa y la de todos.

Así pudimos ver a una banda muy potente, conjunción perfecta entre la impresionante voz de Manu Pérez -que lo mismo se convierte en Joe Cocker en una jam que te canta el Qué es de Pesadilla antes de Navidad que le da al trash metal en Sin Control, por ejemplo- con el sonido impoluto de grandes músicos como Alejandro González (guitarra), Héctor Martín (bajo), Alberto Álvarez (batería) y Víctor Aliste (teclado), que durante los largos y exigentes solos demostraron más que de sobra que Remembering The Doors tiene calidad y buen sonido para dar, tomar y repartir… Mientras disfrutan de lo que hacen sobre el escenario y lo trasmiten al público, que se entregó con canciones inmortales como  ‘Light my fire’, ‘The end’, ‘Love me two times’, ‘Riders on the storm’, ‘Alabama song’ o el edípico ‘The end‘. Cómo no hacerlo, por otra parte.

Decía el propio Jim Morrison que “un héroe es alguien que se rebela o parece rebelarse contra los hechos de la existencia y parece conquistarlos”. Y así, un jueves cualquiera de febrero, Remembering The Doors conquistaron por un rato, sin capa ni disfraces pero con mucha verdad, el  trono del Rey Lagarto con su eco eterno del music is your only friend… until the end. (**)

Upe Bécares.

* * Si te los perdiste (mal hecho), te recordamos que puedes verlos el sábado 8 de abril en La Cueva del Jazz  En Vivo dentro del XV Ciclo de Grupos Zamoranos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s