La mutilación de Luis Quico

Luis Quico fue pintor, escultor, dibujante y caricaturista, decorador y cartelista, pero sobre todo destacó como artífice de vidrieras. Sus más de medio millar de obras en un abultado número de iglesias, colegios y residencias de estudiantes de distintas órdenes religiosas principalmente a lo largo del país cuentan con alguna obra de este polifacético artista. También no pocas en el ámbito civil. La mayoría de ellas se encuentran hoy cumpliendo la finalidad para la que fueron concebidas, pero otro tipo de obra considerada quizá de menor entidad ha sufrido recientemente el despiadado destrozo, la mutilación y la destrucción totales. Es el caso de dos establecimientos comerciales de nuestra ciudad.

Efectivamente la última semana del pasado mes de agosto ha sido fatídica para la obra de Luis Quico en Zamora. La originaria joyería “Quintas” en la calle Santa Clara número 13 y la tienda de muebles de la firma “Roncero” ubicada en la avenida Portugal número 12 son los espacios donde la obra de Quico ha sido mutilada. Destacaba la primera por su sencillez compositiva, donde singularmente sobresalía el elemento central piramidal invertido en acero inoxidable y negro donde se albergaba el nombre de la firma, cuya continuidad proseguía en la puerta que daba acceso al portal de ingreso a las viviendas. La segunda, por su parte, destacaba por la potenciación horizontal de la estructura que segregaba el local del resto del inmueble, y en la que Quico empleó el mármol blanco y acero inoxidable en bandas alternas, mientras que el emblema de la firma comercial y la denominación del propio comercio aparecían en formas metálicas a ambos lados del portal central.


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Quizá los nuevos gustos en la estética de los establecimientos comerciales haya sido razón suficiente para proceder al destrozo de las intervenciones de Luis Quico en estos dos locales. Como es criterio compartido por otros historiadores del arte y por el propio sentido común finisecular, es cierto que los comercios tienden a adaptarse a la moda del momento, como hicieron cuando encargaron a Quico estas obras. Muchas veces, gracias a las modas podemos disfrutar de grandes obras, habiendo tenido que renunciar a otras no menos grandes. Sin embargo, si realmente se valora la trayectoria de Luis Quico en esta ciudad, debería haberse tenido en cuenta la existencia de su obra en las reformas de estos locales y no haberlas destruido sin más. Quizá Patrimonio no vele por estas cuestiones, que también son competencia suya, con el mismo rigor que en otros casos más nimios. Igual es que no se consideran relevantes.

Sea la adecuación a la estética del momento o no la razón que ha imperado, es evidente que se ha consumado la más absoluta insensibilidad por la conservación del patrimonio artístico contemporáneo local. Desde luego que en estas tierras no destacamos especialmente por la valoración ni siquiera por el conocimiento de lo propio. Menos aún por su conservación y puesta en valor. Por supuesto, con estas actitudes todos perdemos. Luego, el día que cuadre, y si alguna vez llega a cuadrar, algunos no dejarán de forcejear con los codos para salir en primera línea en la foto laudatoria del artista. Mientras, tampoco hacemos demasiado, hasta el punto de casi ni darnos cuenta de estos destrozos. Quizá haya demasiado zamoranismo en cosas poco relevantes y demasiado poco donde más debía haberlo cuando queremos ser una ciudad también para la cultura y el turismo…

Rafael Ángel García Lozano
Doctor en Historia del Arte

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