El ritual del teatro: entrevista a Daniel Pérez

“El Teatro ocurre una vez, un día. A las ocho y media de la tarde una serie de personas hacen una representación en directo de la realidad, es un acto extraordinario y como tal debe ser entendido”

Daniel Pérez, dramaturgo y director del Teatro Principal de Zamora. Ana Arias.

Daniel Pérez, dramaturgo y director del Teatro Principal de Zamora. Foto: A. A.

Por decir que nos aprovechamos de alguna, tomamos la excusa del 400 aniversario de la muerte de la muerte de Cervantes, casi en sintonía con el IV centenario del Corral de Comedias de Zamora (enero de 1606), para hacer una entrevista a Daniel Pérez, director del Teatro Principal, en la que reflexiona sobre la realidad de hoy de las tablas y sobre el teatro como acto único e irrepetible, poderoso, apasionado y cambiante, un fenómeno en conexión con los pensamientos de esa gente que piensa: creadores de opinión, espectadores de la magia de un suceso extraordinario.

BUSCARRUIDOS: Daniel, ¿dónde se encuentra el teatro hoy?

DANIEL PÉREZ: El arte teatral está en un buen momento a pesar de que los medios de comunicación no se preocupan y el Gobierno de la nación castiga con ensañamiento las artes escénicas en general con el IVA del 21% y con más cosas. A pesar de eso, el Teatro tiene más ocupación que muchos deportes, con el IVA al 4%. Es asombroso ver cómo las artes escénicas siguen resistiendo a los tiempos con todo en contra gracias al público.

B.: Ya, pero…

D.P.: El Teatro Principal no se sustrae de nada de esto y a pesar de gozar de una buenísima salud, como la que pudo haber tenido en sus mejores tiempos, también sufre los mismos problemas del resto de Teatros del Estado.

B.: ¿Y en Zamora?

D.P.: Concretamente en Zamora, que es una ciudad pequeña, gozamos del apoyo del público e institucional. El hecho de que el Teatro esté incluido dentro del servicio municipal, da el sentido institucional que siempre tuvo el Teatro de Zamora que lo convierte en eso, en un servicio a los ciudadanos.

B.: Renovarse o morir: parece que el microteatro está en auge, en bares que combinan el placer la actuación con el de una buena copa de vino…

D.P.: El microteatro es una forma de teatro que se adapta a los tiempos. Cuando en Francia prohibieron a las compañías hablar en las funciones, los actores descubrieron el mimo y crearon un género teatral. Ahora, el coste de una producción de teatro es alto, las salas son caras y hay más actores y compañías que nunca. Entonces, el teatro tiene muchos recursos y se inventa mil cosas para seguir adelante y el microteatro es un ejemplo. No es ni mejor, ni peor. Es un teatro adaptado a los tiempos que se puede hacer en un bar o en una habitación para cuatro o cinco personas, es un signo de los tiempos, una adaptación. 

B.: Ya que este año es el 400 aniversario de la muerte de Shakespeare ¿tendremos la suerte de poder ver alguna representación shakesperiana?

D.P.: También es el aniversario de la muerte de Cervantes y hemos tenido unas funciones dentro de la campaña escolar sobre las ‘Novelas ejemplares’ y el espectáculo ‘Cervantina’ sobre versiones y diversiones de textos del autor. En el primer semestre sobre Shakespeare no hay ninguna función prevista y sobre la programación del segundo semestre estamos trabajando.

“El Teatro tiene la obligación de presentar las artes escénicas de música, teatro y danza para todos los sectores de público, ese es nuestro lema desde el principio y nuestra obligación”

 B.: Me supongo que no todas las obras funcionan igual (el éxito de una obra dependerá del contexto histórico, cultural y del público), ¿Tenéis una filosofía de elección?

D.P.: El Teatro tiene la obligación de presentar las artes escénicas de música, teatro y danza para todos los sectores de público, ese es nuestro lema desde el principio y nuestra obligación como servicio público: que cada sector de la población pueda tener a su alcance, también económico, las obras que ahora mismo son interesantes en el panorama escénico y también aquellas otras de carácter educativo a las que dedicamos mucho espacio dentro de la programación escolar para jóvenes y niños.

B.:¿Tiene el teatro la obligación que hacerlas funcionar?

D.P.: No tenemos obligación de hacerlas funcionar sino de divulgarlas para que todo el mundo pueda tener acceso al Teatro porque es un bien público. El éxito de una obra depende de muchos factores como el autor, el elenco, el impacto que tenga en la sociedad etcétera. Hay obras que funcionan por sí solas y otras grandes obras que se mueren antes de empezar. Si los productores o programadores supiéramos qué va a funcionar, estaría todo hecho, pero esto es como la vida, unas cosas funcionan y otras no. Es cierto que por cuestiones de dedicación durante tanto tiempo a lo largo de los años y conocimiento de la persona que lo hace, tenemos unas ligeras intuiciones de lo que puede funcionar pero al final es el público el que dice si esto va o no va. En el público influyen muchas cosas: desde algo que acaba de ver en televisión hasta algo que esté ocurriendo en la calle, la política, o alguna obra que coincida con una película o libro de éxito. Nuestro criterio es calidad y servicio público para todos los sectores.

 “Al teatro hay que prestarle cierta atención porque es un acto único, exclusivo, que no se puede repetir”

B.: Si no me equivoco, el espectador habitual es bastante fiel, pero cuando pregunto a mis amigos de veinti-pocos si han ido o tienen pensado ir al teatro pronto todos tienden a responder lo mismo: que les gustaría pero… o bien “cuando llega la hora no se nos ocurre” o bien que “al teatro, de ir, acompañado”; pero para eso hay que convencer, por lo menos, a dos… ¿No creéis que hace falta publicitarlo más?

D.P.: Lo de que “hace falta más publicidad” es la excusa de mal pagador. Es decir, tenemos suficiente publicidad y prueba de ello es que el Teatro se está llenando casi siempre, tenemos un gran seguimiento de lo que hacemos. Creo que hacemos toda la publicidad que se puede hacer dentro de nuestros medios. En cuanto a la asistencia de espectadores, hay que tener en cuenta que el Teatro no es el cine. Al Teatro hay que prestarle cierta atención porque es un acto único, exclusivo, que no se puede repetir. No es como una película, que una vez enlatada se pone mil veces. El Teatro ocurre una vez, un día. A las ocho y media de la tarde una serie de personas hacen una representación en directo de la realidad, es un acto extraordinario y como tal debe ser entendido. Por lo tanto, el teatro o la lectura de un libro exigen cierta atención y esfuerzo por parte del público para disfrutar realmente del hecho artístico. Todo lo que hace el teatro es excepcional porque se hace una única vez.

“A las primeras actuaciones de la Banda no venía nadie porque Zamora tenía un cierto complejo de que lo que se hacía en la ciudad era malo, ahora la calidad es muy grande”

B.: Vemos que en la programación tiene especial aparición la Banda de Música de Zamora: en la programación de este mes, por ejemplo, la mayoría de las propuestas incluyen a la Banda de Música…

 D.P.: La Banda de Música de Zamora, junto con la de Nacor Blanco, han sido creadas por la sociedad y no sólo son bandas de música, también tienen una escuela con cientos de niños y que es sostenida por cientos de padres. Por ello, son hechos artísticos y culturales de primerísimo orden en la ciudad. Movilizan a muchas personas y gracias a todos estos esfuerzos, hace que tengamos un gran nivel musical en Zamora. El hecho de que haya tantas funciones en marzo de ambas agrupaciones se corresponde con la llegada de la Semana Santa. Se realizan los conciertos tradicionales de las marchas procesionales, con gran asistencia, y de forma paralela se desarrollan los Conciertos Divertidos. Como anécdota, puedo decir que a las primeras actuaciones de la Banda no venía nadie porque Zamora tenía un cierto complejo de que lo que se hacía en la ciudad era malo. En las artes escénicas la calidad mejora si los intérpretes se someten al dictamen del público; es decir, cuanto más actúas, sale cada vez mejor. Entonces, afortunadamente y a base de insistir, han ido prosperando. La calidad es muy grande y el público ha perdido ese miedo a decir “esto es de Zamora, es lo mío y me gusta”. Por lo tanto, ¿qué opinión podemos tener del público? La mejor. Es el que está apoyando todas estas manifestaciones, el que después de casi treinta años en el Teatro por fin ha superado todos sus complejos y miedos y sabe que lo que hacemos en Zamora puede ser tan bueno y tan interesante como lo que hacen en otras partes y lo demuestra viniendo al Teatro.

“El teatro no es ni puede ser terapéutico, el actor es un gimnasta del alma” 

B.: Ahora que es todo inmediatez y prisa, es la manera clásica de disfrutar de ellas o ¿Están acaso pasando las tablas por una verdadera crisis? ¿Cómo juzgaríais el panorama teatral contemporáneo en España?

D.P.: Como va tan pegado a la realidad, parece que cada vez que hay crisis políticas el teatro va acompañado con ellas pero no. Los efectos de las políticas hechas por los gobernantes sobre las artes escénicas son los que realmente van acompañados al teatro. Al poder siempre le molesta mucho que haya una interpretación de la realidad en vivo y en directo con personas que actúan, que hablan y que explican lo que está sucediendo a otros. Siempre se tuvo mucho miedo al teatro pero no tiene crisis porque si no es por una cosa, es por otra, siempre conecta con la gente. El teatro es el primer acto de representación. Que alguien esté delante de ti hablando en alto lo que tú estás pensando y a ti te gustaría decir es un acto especialísimo por el cual los hombres siempre han tenido predilección desde que enterraban a los muertos y se hacían representaciones de la vida de los fallecido como una forma de revivirlos. El Teatro sigue haciendo ese ritual cada vez que se representa. Cada vez que se hace una representación de teatro, música o danza, se reviven pensamientos, opiniones y actitudes sociales que vemos representadas en escena. Tanto es así, que tanto los anuncios de las grandes empresas como la política, están copiando todo lo bueno que tiene el teatro que es la representación. La diferencia está en que mientras nosotros sabemos que la representación es una mentira para conocer la verdad, ellos, en lugar de contarnos la verdad, la disfrazan de mentira de teatro. Si nos atenemos a eso, el teatro nunca está en crisis.
El teatro está en todas partes, de hecho ahora se ha comenzado a utilizar una muletilla, en la que se denomina actores a los protagonistas sociales. Por ejemplo: (“Los actores del partido X…”). Es muy interesante todo lo que está pasando.

 B.: Tan de moda la relajación, el yoga, la risoterapia, el mindfullness…¿es el teatro terapéutico?

D.P.: No, el teatro no es ni puede ser terapéutico. Tenemos que seguir un poco lo que decía Antonin Artaud del Teatro de la crueldad, un teatro en el que el actor es un “gimnasta del alma”. No se busca la terapia, se busca el conocimiento, la extensión de la duda, lo inefable, lo que no podemos conocer de primera mano. No queremos que la vida nos pase de forma relajada porque la vida ni es cómoda ni es agradable. La vida es algo que no entendemos, que no nos explicamos, y por eso los humanos hemos inventado el Teatro como hemos inventado a Dios. No es terapéutico, es vivir a tope, con sus riesgos.

B.: Contadnos con quién nos vamos a encontrar estos próximos meses, recomendadnos alguna cosilla interesante.

D.P.: En abril hemos vuelto a representar la cantata ‘El Motín de la Trucha’ basado en la leyenda popular zamorana,  y tendremos también teatro con ‘La mujer por fuerza’ de Tirso de Molina, ballet para escolares, un monólogo de Miguel ‘El Sevilla’ de Mojinos Escozíos, una actuación de Carmen Paris o el musical de ABBA. En mayo, arrancamos con el clásico Festival Internacional de Títeres y Marionetas y luego tenemos otros montajes muy bonitos como ‘Juana la loca: la reina que no quiso reinar’ o ‘ProtAgonizo’ con Ester Bellver.

“A mitad de un poema comenzaron a sonar las campanas de la iglesia de San Vicente acompasadamente, y él guardó silencio”

B.: Para terminar, ¿nos contarías alguna anécdota de camerino?

D.P.: Conocemos algunas anécdotas pero no las vamos a contar porque son de camerino y tienen protagonistas con nombre y apellidos. Pero una de las anécdotas más bonitas y más recientes tuvo lugar en el concierto de Amancio Prada sobre San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús. En el recital, que fue precioso, el artista alternaba las canciones con los poemas y, en un momento determinado, a mitad de un poema comenzaron a sonar las campanas de la iglesia de San Vicente acompasadamente, a tono con los versos, y él guardó silencio. Fue un momento muy emocionante. Otro momento, también muy reciente, tuvo lugar el otro día en el concierto de la Banda de Música Maestro Nacor Blanco junto a Pedro Iturralde, un señor mayor de 87 años que tenía dificultad al caminar y que en el escenario se convirtió en un auténtico jovencito. Estaba tan a gusto que se sentó en las escaleras del Teatro, sin micrófono y sin nada, con su clarinete, y ahí, cara a cara con el público, tocó un solo de clarinete que puso los pelos de punta de todos los presentes. Fue muy emocionante. No sé si son anécdotas o no pero son los momentos únicos que nos regalan los espectáculos en directo.

(Para todos los interesados, pueden consultar la programación completa en www.teatroprincipal.org)

Estefanía Martín Fraile

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