Por el precio de dos cafés…

Esta Hermandad no se fundó para ayudar a la gente”.

Quien les escribe ha salido más veces de las que le gustaría reconocer con un sabor amargo de las asambleas de Semana Santa. Allí, en el peor de los casos, uno puede experimentar diferentes estados de ánimo: pena, vergüenza, indignación, etc. Pero nada comparable a lo vivido hace poco más de dos semanas en la asamblea de la Hermandad del Espíritu Santo.

La durísima frase inicial, soltada como si tal cosa durante el inexplicablemente acalorado debate sobre la conveniencia o no de subir dos euros la cuota anual, cayó como un jarro de agua fría sobre todos los presentes.

Cartel de la acción social de la Hermandad del Espíritu Santo

Cartel de la campaña de acción social de la Hermandad del Espíritu Santo

Huelga decir que en cualquier asamblea el debate siempre es enriquecedor pero en este caso no deja de sorprender que el grupo que tan vehementemente se oponía a dicha subida de cuota, directivos de la más antigua de las tres grandes, se haya beneficiado de los 1000 euros anuales a los que ha renunciado la Hermandad del Espíritu Santo durante los últimos años. ¿Saben para qué? Para que ellos pudieran poner bandas de música en la calle. Un dinero que al Espiritu Santo, con una economía bastante limitada y siempre con los objetivos sociales en el punto de mira, le hubiera venido de maravilla.

Analizada, la frase es terrorífica y esconde un sonrojante sentido: No estamos para ayudar a quien lo necesita, sino para disfrazarnos de monjes una vez al año.

El asunto ya lo hemos comentado aquí más veces: somos de procesiones y no de cofradías. Sólo así se explica que mientras cofradías como el Espíritu Santo apuestan por formar a sus pocos más de 1000 hermanos y “hacer cofradía”, en otras sólo preocupa engrosar las listas con la finalidad de que la cuenta no se quede en números rojos y haya parné para pagar a los músicos. En conclusión: unos siembran y recogen mientras otros apuestan por la cantidad, que no la calidad.

Pero no se preocupen, los hermanos del Espíritu Santo juegan en otra liga y la propuesta de la subida de cuota arrasó pese a las voces críticas. Esperemos que no tarde en llegar el día en que le demos la vuelta a la tortilla a la frasecita inicial y digamos seguros: “Todas las cofradías están para ayudar a la gente”.

Ricardo Domínguez Alonso

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3 comentarios en “Por el precio de dos cafés…

  1. JLVC dijo:

    EXCELENTE y soy de esa que llaman de las grandes, vergüenza ajena que uno de “mis directivos” haya pronunciado esa frase. Mi enhorabuena al buen hacer de vuestra Hermandad. Un saludo.

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  2. mari dijo:

    No se podía esperar otra cosa de quienes “se venden” animando a la gente a que se haga de la cofradía porque “es una procesión muy bonita, sale tal o cual paso, o es una tarde de sol”. Con eso ya quedaba claro qué significa para ellos: PROCESIÓN, PROCESIÓN Y PROCESIÓN, y luego “Salud para el año que viene” y pa’ mi casa me voy.
    Además, ignorantes, que por no saber no saben ni el origen de las cofradías. Qué jenita dan, madre… (Y todo por dos euros. Eso tiene muchos nombres, y ninguno bonito)

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  3. Zamorasantera dijo:

    Esta es la misma gente que luego pide ayuda y colaboración de todos los zamoranos para la Semana Santa y, si dices que no quieres que tu dinero y tus impuestos vayan a subvencionar sus desfiles o sus sedes (porque, sin acción social o con muy poca de ella, es para donde realmente va) te dicen que eres un “antizamorano” o que quieres “hundir a tu ciudad”. No, señores. La Semana Santa, a diferencia de lo que piensan sus caciques como los que se oponen a esto, es de todos. O lo era. Y las cofradías, como hermandades religiosas, deberían promover los valores cristianos. Si no, son asociaciones de personas que se reúnen para disfrazarse de cofrade una vez al año y que a cuatro o cinco les encanta para presidir para salir en la tele y mangonear. El “es que soy de siete cofradías” o “yo salgo en diez procesiones” es la tónica en esta ciudad para presumir a ver quién la tiene más larga o quién es más semanasantero. Pagar cuotas de diez cofradías o ir cagándose en lo más alto o mirando el móvil, bien. Renunciar a dos euros al año para fomentar los valores de la religión que promulgaba el que está encima del paso, ya tal. Absolutamente lamentable. Y sin visas de cambio.

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