Se buscan espectadores, abstenerse aquellos sin posibilidad de abstracción

No es novedad. El arte contemporáneo carece de espectadores en una ciudad como Zamora, donde para casi todo el mundo no existen otras expresiones artísticas que no sean en forma de cuadro o escultura.

En la mayoría de los casos esto ocurre porque artistas sin contacto con el público se niegan a explicar sus herméticos proyectos exigiendo un bagaje cultural a los espectadores, los cuales se defienden sentenciándolo con frases como “¿De verdad esto es arte?”. Pero desgraciadamente, aunque no se produzcan estos dos factores, conectar con el público a veces se convierte en una ardua tarea, tal y como está ocurriendo con “Vestigios”.

El pasado 8 de enero se inauguraba esta exposición en Espacio 36, uno de los pocos lugares donde se puede contemplar arte contemporáneo en Zamora. Comisariada por Alvaro Peréz Mulas, recoge parte de su obra junto con la de otros tres artistas: Ignacio Gil, Pablo de Castro y Nacho Acaso.

Noise. Ignacio Gil

Noise. Ignacio Gil

Con un título que ya da muchas pistas sobre lo que nos vamos a encontrar y un folleto algo más grande de lo habitual que ayuda al espectador a ponerse en contexto, cada artista nos exhibe sus propios vestigios personales invitándonos a reflexionar sobre esos restos que todos dejamos en nuestras vidas sin darnos cuenta y que ellos han sabido materializar de diferentes maneras. Artistas de suficiente recorrido profesional que se muestran de manera ordenada y homogénea, dejando claro que ellos no viven en una burbuja, revelando situaciones de gran carácter cotidiano y empatizando con el espectador en una insistente búsqueda para conectar con él.

Fragmento de Ausencias. Pablo de Castro

Fragmento de Ausencias. Pablo de Castro

A pesar de todo ello, y ser una de las exposiciones de esta galería que mayor difusión y repercusión ha tenido en los medios (no sólo locales), no todo depende del artista. Porque aunque es cierto que los artistas a veces deberían entonar el mea culpa por creerse incomprendidos, el público tiene una gran labor: completar la obra. Sin él, la obra pierde todo el sentido. Una obra que no es vista, de nada vale; pero para ello tampoco debemos olvidar que hay q poner ganas, porque el que no quiere ver, no verá y el espectador debe hacer un ejercicio mental y creer en lo que está viendo, ya que el arte contemporáneo no se entiende sin voluntad para entenderlo.

Por ello, si finalmente espectador, decides poner de tu parte, podrás disfrutar hasta el día 30 de enero de esta exposición, porque no creo que tengas oportunidad de ver una similar durante mucho tiempo en esta ciudad (ojalá me equivoque). Una exposición de temática sencilla (que no simple) que permite acercarte y sumergirte en el arte contemporáneo aunque no lo hayas hecho nunca. Y entonces sí, una vez hecho esto, tendrás la verdadera y suficiente capacidad para preguntarte “¿De verdad esto es arte?”.

Laura Alaiz

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