Mascaradas en Zamora, ritos y simbología

“… los bailarines con sus máscaras
danzando una comedia
ajena
al filo de una luna
casi redonda que
visita al Sol,
atenazada”

 Nuria Tesón

 

Suenan los cencerros y las esquilas, golpeando las piedras de las fachadas alistanas, sayaguesas, y la pizarra sanabresa; rebotando como el eco entre los siglos, entre las nieblas. Viene el demonio surcando a los vecinos, dando comienzo a esta fiesta que mantiene el pasado serpenteante entre lo profano y lo no tan profano, como si, a pesar de los años que pasan, el tiempo se detuviera un día al año para recordar que la magia y la simbología ancestral también habitan esta tierra.

Mascaradas_Zamora

La provincia de Zamora cuenta con multitud de ejemplos de “Mascaradas”, denominado así al conjunto de todas estas celebraciones por su común uso de máscaras zoomorfas, pero con tintes y representaciones distintas en cada localidad. Un ejemplo antropológico vivo que integra ciertos símbolos protegidos a través de los siglos, teatralidad festiva y participación de toda la población para marcar el orgullo local y la pervivencia del mismo.

Desde el 22 de Diciembre y hasta el 31 de Enero, la sala de exposiciones del Teatro Ramos Carrión acoge un documento fotográfico y textual que nos muestra, una a una, todas las representaciones de las mascaradas en las 19 localidades zamoranas donde ocurren. Gracias al trabajo de Miguel Ángel Sánchez como fotógrafo y de Nuria Tesón como escritora, podemos acercarnos de manera magistral a los ritos que constituyen el pasado más cultural que pervive en nuestra provincia. Con un tipo de fotografía tenebrista que dota a las imágenes del oscuro realismo de terror que pretenden provocar sus personajes, contemplamos a todos los diablos, filandorras o zangarrones interpretando sus papeles en un escenario descontextualizado, un antiguo corral convertido en plató fotográfico. Y gracias a los textos de Nuria nos transportamos de la sala a la propia plaza de cada pueblo para verlos en nuestra mente aunando paisaje rural, tradición cultural y naturaleza comarcal.

Abejera, Almeida de Sayago, Bercianos de Aliste, Carbellino, Ferreras de Arriba, Montamarta, Palacios del Pan, Pereruela, Pobladura de Aliste, Pozuelo de Tábara, Riofrío de Aliste, San Martín de Castañeda, San Vicente de la Cabeza, Sanzoles, Sarracín de Aliste, Tábara, La Torre de Aliste, Villanueva de Valrojo y Villarino Tras la Sierra. Estos son todos los núcleos donde este tipo de actos han llegado hasta nuestros días en Zamora, ya que en su momento las prohibiciones de los mismos hicieron desaparecer otros en diversos puntos del país.

Lo trascendente de las mascaradas no es solo su mera contemplación o participación, si no también la fuerte carga simbólica, legado inmaterial que nos permite adivinar la forma de ser y de entender el mundo de los zamoranos lejanos en el tiempo, cuya mágica interpretación de algunas cualidades humanas o los propios ritos específicos de paso de edades nos dan una pista de la cultura de nuestros antepasados y la importancia para dichas sociedades de valores como la cohesión social.

El uso de cencerros o campanillas como elemento purificador de los males que se cernían sobre la localidad; el sentido fertilizador de los instrumentos fustigadores con los que los diversos personajes “atacan” a la población o la petición del aguinaldo para su posterior gasto en comidas o festejos locales como elemento integrador y de unión grupal, son ejemplos de los ritos y la esencia de esta cultura.

La naturaleza está presente en esta fiesta, en la que los protagonistas son los jóvenes solteros, que se encuentran en una etapa humana de supuesto desorden (lo que se deduce de las carreras, los gritos y los saltos), al igual que el caos invernal antes de la primavera, y mediante ella pasan de la adolescencia a la adultez en lo que se considera un verdadero ritual de paso.

En dicha exposición podemos sentarnos a observar un documental sobre cada una de las mascaradas de la provincia, con videografía sobre la preparación, vestimenta, danzas, carreras por cada pueblo y los diferentes actos que acompañan cada celebración.

Una posibilidad de conocer el pasado y el presente de nuestra provincia a través de la cultura más arraigada y mantenida en el tiempo que nos muestra en imágenes y poesías la esencia ancestral y el espejo etnográfico, el alma de Zamora.

Manuel Rodríguez Gago

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