La triste realidad del videoclip en Zamora

En una de cena, de las muchas cenas de trabajo y amigos que acontecen durante estas fechas, comentábamos con admiración la escena musical zamorana. Durante este último año no han sido pocos los comentarios y artículos que han hablado de esto mismo: “Qué de bandas han surgido en Zamora, cuánta calidad, cuántas actuaciones… lo nunca visto”. Este mismo fin de semana teníamos la posibilidad de asistir a múltiples conciertos el mismo día y a la misma hora, con todo lo bueno y lo malo que eso tiene. Mucho más bueno que malo eso sí. Entonces nos preguntamos allí todos. ¿Y qué pasa con los videoclips?
Echando la vista atrás, en los últimos años el mundo ha dado un vuelco gracias a internet. La manera en la que un grupo publicitaba su trabajo era con la radio, las entrevistas en televisión, los conciertos, un videoclip de un single, y finalmente el propio disco. Porque la venta del disco era la finalidad. Ahora vivimos en un mundo de escuchas y descargas gratuitas, ya sea por la piratería o por fórmulas legales como Spotify o Soundcloud. El disco ya no es un fin en sí mismo. El disco, el Long Play (LP) está posiblemente moribundo. La música no. Los conciertos muchísimo menos, son los que le dan la vida a las bandas. ¿Y el videoclip? Después de una época incierta, en la que cualquiera se cuestionaba la necesidad o no de un videoclip, su contenido, forma y utilidad, vivimos una época de resurgimiento total. En la actualidad la música necesita apoyarse en el soporte audiovisual para poder llamar la atención en un mundo dominado por la imagen y por Youtube. Entonces, cuáles serían las causas de que en Zamora, una ciudad donde todo llega tarde por otra parte, no vaya paralelo a este auge musical la eclosión del videoclip cual mariposa post-oruga. Después de un rato de excusas, tragos a copas, tonterías varias, chistes malos y comentarios sobre política se llegó a una conclusión explicada en dos razones: dinero y voluntad.
Primera causa. El dinero. Cualquiera sabe que medir el rendimiento o la rentabilidad de un vídeo es harto difícil. Más allá del océano de “me gustas” y de “número de reproducciones” aparece un abismo negro de desinformación difícil de superar. Sin embargo creo que todos los grupos tienen claro que en el fondo lo necesitan, así que de alguna manera, algún feedback sí que llega. Pero realizar un vídeo cuesta dinero. Y si no cuesta dinero, cuesta tiempo, y el tiempo es dinero… No nos engañemos, la posibilidad de realizar una superproducción a la americana, o ya sea una simple producción en condiciones es una utopía en Zamora. Pero hay ejemplos claros de grandes trabajos realizados apenas sin un duro. Incluso aquí. Eso nos llevaría al siguiente punto.
Segunda causa. La voluntad. Si del tema económico no tiene la culpa nadie, el dinero es el que hay y las cosas cuestan lo que cuestan, del segundo problema tenemos la culpa los dos, músicos y videógrafos. Hay una clara falta de comunicación: ni unos ni otros hemos sabido trasladar nuestras necesidades y nuestra situación, y por ello ambos nos encontramos rehenes de una situación en la que todos queremos y casi ninguno podemos. Me niego a pensar que el precio es el único escollo que nos impide hacernos entender, me aburre. Hay miles de fórmulas para llegar a un punto medio que satisfaga a todos y hay que empezar a encontrarlo.
Foto: Lourdes Leal

Foto: Lourdes Leal

Cualquiera de fuera que lea esto, pensará que Zamora es un yermo seco donde apenas se vislumbra una bola de paja rodante en forma de videoclip mierdero y hecho sin ganas. Ni mucho menos. Valorar la calidad o plantearse las cuestiones de cuándo y por qué un vídeo es bueno o malo, útil o inútil, darían para otro extenso artículo que ahora no toca. La realidad es que hay muchas iniciativas relacionadas como Zamora Expande o el Balcony TV, y en este tiempo hemos podido ver grandes y refrescantes piezas. Pero son chispazos, chisporretazos, casualidades que aparecen por aquí y por allá con una frecuencia menor a la necesaria. Todos (y digo TODOS) sabemos de los esfuerzos por parte de un sobreexplotado Edu Movilla en colaborar con todo músico que le ronde. Tanto ha sido ese esfuerzo que el más lastrado de la situación es su propio grupo los BaXtards al que todavía no ha podido hacer un videoclip como se merece, situación que espero resuelva pronto. Aún así, él tiene en casa a otro talento zamorano esperando explotar para ayudarle, Javi Vasallo. Hasta ahora este es el recurso mas habitual aquí, siempre en el grupo hay alguien con gran habilidad para el vídeo que se encarga de la papeleta, ahí están los casos de El Lado Oscuro de la Broca donde Rubén Casas se encarga de dar respaldo visual a la banda, Miguel Álvarez desde Hilarama Producciones para su propio Inadaptado, Manuel Yeguas (alias Hangthedj) para Pequeño, Juan Carlos Ferrero para LittleBoca… Ya sea con grabaciones originales o mediante la apropiación de imágenes. Entre los profesionales, Juan Manuel Gamazo de Maskin Producciones, quizá el mayor talento para este formato que teníamos en Zamora, se tuvo que ir fuera (y en parte yo que le envidio). Santiago Lorenzo de Masqueunrecuerdo cubre visualmente a los chicos de Sadia con gran habilidad. Gente como Ehan y sus Apolo Kidz o Darío Z, han tenido que buscar eventualmente fuera lo que no encuentran aquí. Y como decía antes, algunos chispazos y poco más. Alberto “Furket” para Mendel, los chicos de FunFunFilm y que me disculpen de los que me olvido.
De la parte que me toca… entono el “mea culpa”. Desde lavideoplastika se ha hecho lo que se ha podido, con una gestión de las circunstancias en la que ha habido, probablemente, más errores que aciertos, esperando que por lo menos no se me pueda negar el intento de intentarlo.
AKORD

Adrián Mateos “El Akord” durante la grabación de uno de sus vídeos. Foto: Lourdes Leal.

Es absurdo que un ciudad como Zamora, con un módulo de audiovisuales suministrando nuevas y preparadas promesas cada año seamos señores casados de 37 años los que tengamos que meternos en esta clase de movidas. Hablamos de un formato con mil y una posibilidades perfecto para experimentar y aprender. Es de una juventud nacida y crecida en el audiovisual, criada por el estímulo de series, películas y videojuegos, tomar la responsabilidad de solventar esta situación. Que Adrián Mateos “ELAKORD” con su último feliz disparate haya conseguido miles de visitas y proyección nacional es el ejemplo claro de que hay grandísimos talentos en esta ciudad y un público ahí fuera queriendo disfrutarlos. Solo queda apelar a la ilusión de que empiecen a levantarse todas aquellas personas llamadas a dar el relevo y traer la tan esperada por muchos (por mí por lo menos) nueva ola del videoclip zamorano. Mi deseo para este año 2016 es que entre los muchos cambios que se avecinan llegue este, y a ser posible más pronto que tarde.
Raúl Herrero Vidal
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