Dos en la carretera o sobre cómo disfrutar de la tarde de hoy si no te ha tocado El Gordo

Como complemento a la exposición fotográfica “El rostro de las leyendas”, empezaba este lunes el ciclo “Leyendas de cine en la exposición de Terry O’Neill” en el Salón de Actos de la Biblioteca Pública con la proyección de “El juez de la horca”, de John Huston. Hoy, martes 22, podremos disfrutar del film “Dos en la carretera”, del director Stanley Donen (Singin’ in the rain, 1952; Charade, 1963).

Fotografía de Audrey Hepburn en St. Tropez durante el rodaje de Dos en la Carretera, por Terry O’Neill. 1967.

Fotografía de Audrey Hepburn en St. Tropez durante el rodaje de Dos en la Carretera, por Terry O’Neill. 1967.

“El tiempo es la sustancia de que estoy hecho.”

Jorge Luis Borges

 Siempre he pensado que si quieres hacer levantar a alguien del sofá, más te vale darle un buen motivo, y siempre he pensado que una película de calidad es razón suficiente para hacer mover el trasero sensible de una persona sensible con necesidad de un chute ocasional de cultura. Pero para todos los culos insensibles, perezosos o poco enternecidos con el género: os voy a dar más de una. A los de “el cine clásico es un petardo”, también.

Empiezo por los últimos: no os creéis ni vosotros que lo habéis intentado (ponernos Novecento de madrugada después de un día agotador y decidir que era tan coñazo que nos quedamos dormidos, no es lo que se dice exactamente “darle una oportunidad”). En cualquier caso, y a pesar de arriesgarme a que algunos dejen de leerme desde este mismo instante: este ciclo de cine no es sólo distinto, bueno y asequible, sino que es gratis. Para aquellos que, por exigentes, no les sea suficiente motivación o a los que, encima de haber ganado algo en la lotería, sean unos viciosos insaciables, deciros que estamos hablando de una película con un manejo magistral de la nostalgia y un fuerte realismo en el análisis del desgaste de pareja -sin dejar por ello de ser optimista- que fue ganadora de la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián y estuvo nominada a los Globos de Oro a la mejor actriz y a la mejor banda sonora por la música de Henry Mancini.

audrey2

La historia -más melancólica cuanto más avanza, más sofisticada cuanto más melancólica- está representada por unos perennes Audrey Hepburn y Albert Finney, y está basada en una estructura nada confusa de continuos saltos en el tiempo: cuatro viajes por Europa que dividen y representan cuatro épocas en la vida de la pareja. El espectador brincará del presente al pasado con cada corte de pelo, cada coche y cada vestido… para ver como éstos dejan constancia de la ganancia de madurez e independencia, de la pérdida de cercanía, del indisfrazable silencio.

-“¿Qué clase de personas se sientan en un restaurante y no tienen nada que decirse?”

-“Los matrimonios”.

Como intuyo que con los que aún no estéis interesados lo tengo complicado, me aventuro con el último par: uno, por su inteligente sinceridad, por encima del resto –en el minuto 111 sientes que te llevas un vale-descuento por esos doce años de relación en un consejo de vida de esos que odiamos recibir en casa gratuitamente pero que si nos dice un extraño posiblemente recordaremos con cariño – y, dos, por la hermosa manera de exponerla o de sobre cómo hacer de estar vivo algo maravilloso.

Estefanía Martín Fraile

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s