Íntimamente público

Hace unas semanas conocíamos la noticia de la venta de un retrato de Felipe IV realizado por Rubens y que durante años se había dado por perdido. Nada más lejos de la realidad, se encontraba entre la colección de algún amante del Arte o heredero de éste que ahora ha decidido ponerlo a la venta en Feriarte. Durante nueve escasos días una obra del ámbito privado dejaba de serlo y el gran público podía disfrutar de ella.

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Esta idea de privado/público es el origen de la exposición que hasta abril podemos disfrutar — con todas las letras — en el Museo de Zamora. “Íntimamente público. Del entorno privado al Museo de Zamora” es la apuesta temporal comisariada con gran acierto desde la propia institución.

Articulada en tres bloques, la muestra es una selección de obras donadas al Museo por coleccionistas privados que han decidido poner al servicio público sus colecciones. “Paisajes privados”, “Archivos íntimos” y “Encuentros casuales” nos hablan de la relación de las obras, piezas o documentos con sus poseedores y su nuevo ámbito.

Paisajes que fueron pintados para una intimidad, para un personaje o personalidad concreta y su nueva relación con lo público. La mirada del ojo ajeno ante un personaje o paisaje sobre el lienzo y su manera de analizarlo públicamente, despojando a la obra toda la carga sentimental o personal que pudo tener. Todo esto se desprende al contemplar uno de los retratos de Gallego Marquina o unas casas de Castilviejo.

Ante la obra se abre un nuevo ámbito: la colección y exposición pública, que dota de un nuevo sentido y de diferentes matices a pinturas que fueron pensadas para la privacidad y que hasta el momento de su donación se configuraban como una parte más de un todo personal.La obra adquiere una personalidad diferente sin perder su esencia haciendo del gran público el beneficiario al poder asistir a un proceso de conservación, investigación y puesta en sociedad de elementos que forman parte de su propia historia.

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Al igual que con las pinturas, los documentos — como cartas y fotografías — y restos arqueológicos, nos sirven de guía en el trazo de la línea histórica. Donaciones como las realizadas por Arnau Basteiro, la familia Tejero o recientemente Isabel Almendral consiguen completar de una manera u otra un álbum histórico del que poco a poco se van completando las páginas, pero sin perder la intrahistoria de cada uno de sus fotogramas.

Javier Martín Denis

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