Objetivo: Museo

Lleva varios años estando en el punto de mira de los objetivos a corto plazo. Zamora exige un museo a la altura de su Semana Santa. El momento no puede ser más favorable: con la Junta Pro-Semana Santa sabedores de su necesidad y el nuevo equipo del Ayuntamiento libre de todo prejuicio y consciente de que la celebración es el gran atractivo turístico que por consiguiente más beneficio genera, parece que ha llegado el momento de sentarse a hablar y apoyar el proyecto en la medida en que las arcas municipales lo permitan.

Hasta entonces, muchos lo sabían pero pocos se habían atrevido a decirlo: nuestro museo no estaba a la altura del contenido. Se había convertido en algo así como un garaje de pasos procesionales. Por fortuna, el actual gobierno de la Junta Pro Semana Santa se ha percatado de lo urgente de su renovación. Y ya quedaron atrás los tiempos en que se buscaba un nuevo emplazamiento. La ilusión depositada en el proyecto parecía reclamar un giro de 180 grados que pasaba por buscar una nueva ubicación. Ahora todos entendemos que el lugar, en pleno casco histórico y dentro de la principal ruta turística, es inmejorable.

museo zamora

Como decimos, nuestro museo no debe ser una cochera, sino un centro de interpretación de la Semana Santa. El visitante no se dedicará simplemente a caminar mientras contempla una abigarrada sucesión de grupos escultóricos con una cartela delante. Nada más lejos de la realidad. Quien decida entrar tiene que comprender el origen, la historia y la evolución de la Semana Santa hasta llegar a los tiempos actuales. Además, debe conocer la sensación que se experimenta al encontrarse en la ciudad en esos días. Por otro lado, es evidente que en la actualidad hay ciertos objetos que allí se encuentran descontextualizados y cuyo lugar es el depósito del propio museo. Sin embargo, existen elementos patrimoniales que sí deben ser exhibidos (carteles oficiales, fotografías, documentos de especial relevancia, enseres y objetos procesionales, etc) para el mejor conocimiento de la celebración. Se puede aprovechar la remodelación para dotar al museo de una mayor seguridad y para que, por fin, algunas imágenes de devoción como pudieran ser, por ejemplo, el Resucitado o La Amargura, cumplan su función en los lugares más apropiados, es decir, en sus iglesias.

En definitiva, el proyecto reclama un criterio profesional, un discurso museológico que sea atractivo al visitante. Ahora es el momento.

Ricardo Domínguez Alonso

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