Volar en una 35 mm

… O de cómo querer ser músico y acabar fotografiándolos.

Exposición Terry O'Neill Biblioteca

Terry O’Neill y su carrera como fotógrafo de leyendas son fruto de un momento histórico concreto – los llamados “Swinging Sixties”, del trabajo y de coletazos de fortuna. Su objetivo vital era el de convertirse en batería de jazz y para ello debía viajar a EEUU, donde Duke Ellington, Roy Haynes o Joe Jones daban ritmo y compás a la sociedad norteamericana. Fue con el fin de viajar de la manera más económica que un joven Terry entra a trabajar en la BOAC (British Airways), con la poca fortuna de que, en vez de hacerlo como personal de cabina le encomiendarían la labor de realizar fotografías de encuentros en el aeropuerto londinense de Heathrow. Lo que parecía mala suerte se convertiría en un golpe de fortuna.

Durante una de las jornadas como fotógrafo de aeropuerto captó con su cámara una curiosa escena: un hombre trajeado dormía rodeado de varios viajeros africanos vestidos con ropas tribales. A él le pareció gracioso. El azar hizo el resto. El personaje que dormía resultaría ser Raba Butler, secretario de asuntos exteriores británico, político conservador de gran influencia en el momento.

La captura fue adquirida por el Daily Sketch y O’Neill se convertiría en uno de los fotoperiodistas más jóvenes y prometedores del panorama londinense y, con los años, de la escena mundial.

Sus inicios musicales y su don como relaciones públicas le abrieron las puertas de amistades como la de los Rolling Stones o los Beatles, a los cuales fotografió en el patio trasero de los estudios de Abbey Road donde por entonces grababan su primer disco Please, Please Me. La imagen fue portada de periódico. La tirada se agotó.

Abbey Road The Beatles

Terry O’Neill no fue solamente uno de los pioneros en fotografiar grupos de música sino también en trabajar con una cámara – la 35 mm – lo suficientemente discreta como para poder captar con ella los momentos íntimos y más naturales de las estrellas que pasaban por delante de su objetivo. Y es que la fuerza del trabajo de O’Neill no radica en grandes alardes técnicos ni en montajes espectaculares, sino en saber extraer el verdadero yo de sus personajes.

Ser invisible, tener paciencia y saber combinar la discreción y las relaciones públicas” son los ingredientes del fotógrafo que se convirtió en la sombra de Frank Sinatra durante cuarenta y de Elton John, a quien dio el espaldarazo que lo lanzó a la fama, durante otras tres décadas.

La figura de Terry O’Neill es la de un soñador para el que no hay obstáculo grande, una figura de decisión. Desde el momento en el que entró en British Airwais el destino le tenía reservado un sitio, pero el trabajo le llevó a ello. A fotografiar a personajes como Marlene Dietrich, Winston Churchill, Nelson Mandela, Bruce Sprignsteen y un largo etc.

Estas leyendas, junto con casi un total de cuarenta retratos más, han sido reunidos por la Fundación Telefónica en una muestra comisariada por Cristina Carrillo de Albornoz y que podrá ser visitada en la Biblioteca Pública hasta el 10 de enero.

Javier Martín Denis

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