Quién es quién

No son pocas las veces que me han hablado o preguntado por un artista contemporáneo de la ciudad – entendiendo como contemporáneo actual – y no he sabido quién es ni tampoco he podido contemplar obra suya alguna.

Como es lógico, no tengo por qué saber quién  es quién en un rompecabezas tan amplio. Pero el problema no radica en conocer o no a un artista, sino en conseguir la manera de llegar a conocerlo a él o a su obra.

En otros ámbitos de la cultura zamorana vemos cómo reina el compañerismo y la armonía entre sus protagonistas. Tal es el caso de los músicos – como recientemente se ha demostrado con el festival en favor de los Baxtards – . Si le preguntan a un músico zamorano bandas o compañeros de gremio éste será capaz de recitar de memoria al menos el nombre de otros diez o quince.

El conocimiento y el apego que se da entre estos últimos no parece existir entre los artistas plásticos, o no al menos entre la gran mayoría. Tal vez tenga algo que ver en ello la concepción del artista del siglo XX/XXI, alejado de unos patrones y también del resto de compañeros en muchos casos. El ego creador, el yo artístico e individualista parecen haber ido haciendo muesca en la personalidad de nuestros creadores. Y junto a ello una sensación, más que justificada bajo mi punto de vista, de desasosiego con respecto a una ciudad que les hace, en cierto modo, darle la espalda a lo que en ella sucede ya que poco o nada van a recibir de ésta.

escuela de san ildefonso de zamora

Escuela de San Ildefonso de Zamora. Fuente: LOZ

Lo que pretendo transmitir con este artículo es mi intención de lograr una mayor unión entre todos ellos. Lo que propongo puede no ser fácil, pero tampoco imposible. La historia más reciente nos brinda ejemplos de núcleos nacidos de lugares comunes como la Escuela de San Ildefonso surgida en 1947 y entorno a la cual se agruparon artistas como Alberto de la Torre Cavero, Antonio Pedrero o María Teresa Santos. O aún más alejadas en el tiempo las tertulias en el Café Lisboa y en casa de los Heptener conducidas por personajes como el pintor Daniel Bedate, la bibliotecaria Carmen Pescador o el fotógrafo Pedro Somoza. Y sin irnos tan lejos, la Plaza de los Pintores. Gracias a estos  lugares de encuentro nacieron amistades y fraternizaciones que duran incluso hoy y se puede ver cómo el intercambio de ideas llevó incluso a la influencia de estilos entre ellos mismos.

Antonio Pedrero y Coomonte en la inauguración de "Cabezas" en la Biblioteca de Zamora

Antonio Pedrero y Coomonte en la inauguración de “Cabezas” en la Biblioteca de Zamora

Las ideas nacen de la reflexión pero también del intercambio de éstas. Por ello creo necesaria una unión de artistas, tal vez no con una funcionalidad gremial – cuya connotación de defensa de unos intereses comunes podría ser también  beneficiosa – sino como un punto de encuentro e intercambio de ideas.

Sé que entre algunos artistas la idea de unirse o reunirse está presente. Desde Buscarruidos os lanzo el guante.

Javier Martín Denis

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