Hablando de cine con … Miguel Ángel Pérez Blanco (Parte 2)

Cuando la segunda ronda de cervezas llega, me encuentro absorto ante la facilidad de palabra de mi interlocutor, la claridad con la que explica su oficio y su pasión respecto al mismo y no puedo dejar de escucharlo y de seguir preguntando.

¿Ya tendrás una sala de galardones en casa?

Carretera al atlántico obtuvo algunos premios y varias selecciones. Al igual que Los dinosaurios ya no viven aquí que participó en tres Clase A y lo premiaron en Seminci y Alcine. Estoy muy agradecido a estos festivales por la visibilidad que dieron a mis películas, por creer en ellas y defenderlas. Pero tengo que decir que mis cortometrajes, o cualquier cortometraje, no es mejor o peor en relación al número de selecciones o premios que obtenga. Los festivales ayudan a las películas con el esfuerzo de programadores y programadoras (y más gente en el equipo) que están detrás y apuestan por ellas (la mayoría de festivales que han programado mis películas han sido gracias a las mujeres que había en el comité, y tengo que decirlo).

Ocurre que una película es siempre la misma con o sin festivales. Quiero decir, mis películas fueron rechazas en algunos muy importantes, y al principio eso te hace dudar sobre tu trabajo, sobre si lo estarás haciendo bien.

Y luego, comienzan a funcionar, encuentran su lugar de manera natural. Y no tiene porqué provocarte el sentimiento contrario de que tú película es mejor que antes. Como cineasta tengo que hacer lo que considero oportuno: rodar películas para mí y para el cine. Lo contrario es una traición en toda regla. No tengo ni la barita mágica de saber lo que le gusta a la gente, porque la gente es muy distinta, ni la obligación de rodar para un programador o programadora. Hay que luchar por las ideas que cada uno tiene, lanzarse al vacío, y si fracasas no pasa nada porque el cine hay que vivirlo como un proceso de búsqueda en el que el fracaso forma parte de la vida y de nuestro trabajo. Los festivales pasan, vienen y van con las modas (repito que a mí me han ayudado profesionalmente muchísimo) pero son las películas las que quedan, las que escriben la Historia, y las que nos acompañarán toda la vida.

E U R O P A

EUROPA de Miguel Ángel Pérez Blanco

¿Qué opinas de las dificultades del mundo del corto? (Financiación, rodajes)

Supongo que serán las mismas a las que te enfrentes cuando acometes un largometraje. Mi cine va a su puta bola, como el cine de mis amigos, y como el cine que produzco desde mi sociedad Zapruder Films. Si rodase cortometrajes que fuesen chistes igual lo tendría más fácil. Pero no. No soy Arévalo (me encanta Árevalo), soy Miguel Ángel Pérez Blanco, y efectivamente, estoy solo en esto como cualquier cineasta al que acompaña su equipo. Y me refiero a lo que dice un amigo mío cuando afirma que hay dos tipos de cineastas: los que están solos y lo que no lo son. Así que estamos muy solos porque además, creo que cualquier cineasta, como cualquier artista, tiene algo en su interior que no puede compartir con nadie, que es intransferible. Mi equipo también está igual. Nos hace opacos ante el mundo. Entre mis amigos, mi equipo, y yo, existe un océano que nos separa. Así es como veo yo mi cine. Y si no fuese por mi equipo, pues sería peor, porque ellos hacen el esfuerzo de luchar conmigo a ciegas, intentar hacerlo llevadero para comprender lo que hacemos. Nacho S. Cavada productor de E U R O P A lleva un año dejándose la piel por sacar la película con o sin ayudas públicas. ¿Sabes lo que significa esto? Rodar a toda costa, rodar sin dinero. Lo que supone para un productor no tener la certeza del dinero y pedir muchos favores por un proyecto, arriesgar nuestras vidas porque un cineasta arriesga su vida y la puede enviar todo a la puta mierda en cualquier momento con cualquier movimiento, convirtiéndose y convirtiendo a su entorno en auténticos desgraciados. Así que eso que decía Tarkovski, es verdad, como lo que dice mi amigo.

¿Alguna anécdota divertida de rodaje?

Ver a gente trabajando no es nada divertido, y mis rodajes no son nada divertidos porque somos gente trabajando, y no hay anécdotas: todos y todas están concentrados en sus labores. Creo que no he estado en ninguno, ni de mis amigos, ni en los que he trabajado, que lo pareciese. En los rodajes más caóticos, que podrían verse como divertidos, son en lo que la gente lo pasa peor porque se están dejando la vida en un edificio que parece derrumbarse. Así que sufren, adelgazan, algunos/as se echan novio o novia como en los campamentos, salen de fiesta y llegan destrozados/as al rodaje. Pero eso no es divertido, esto último es poco profesional. Y yo creo que todos aspiramos a profesionalizarnos desde el cine amateur, el que se hace con amor. El cine no se hace por diversión porque de lo contrario sería un hobbie. El cine es un trabajo que se hace con el amor de un grupo de gente que lucha por el proyecto. Si se tienen que rodar nueve planos y se cae uno, te aseguro que ese día todo el equipo sufre. No solo el director, al menos, el equipo con el que yo trabajo y con el que he compartido no solo mis proyectos como director, nos hemos conocido en otros rodajes y hemos sufrido y hemos amado.

Y la pregunta maravillosa que a todos nos hacen alguna vez ¿Para cuándo el largometraje?

Para mí no existe la diferencia entre largometrajes y cortometrajes. Para Godard la diferencia entre escribir sobre cine y rodar películas es cuantitativa, no cualitativa. Con los cortometrajes y los largometrajes ocurre lo mismo: Existe el cine, y existen las películas más allá de su duración.

Ahora tengo que terminar E U R O P A. Con el mismo guionista, Luis Juanes, hemos desarrollado un guion que creemos que es de largometraje pero probablemente ruede otra película antes de ésta porque mi vida es distinta y mi cine también. E U R O P A es una película opaca y hermética, y yo he encontrado otras cosas por el camino gracias a ella. Una película te lleva a la siguiente. En este caso un mundo más luminoso porque la vida, afortunadamente, es mucha más grande que una pantalla. Es el momento de que mi cine cambie, todavía no sé cómo y para ello necesito salir de Europa, viajar, quien sabe, si a otro continente. Y quién sabe si lo siguiente lo firmaré yo solo o con alguien más codirigiendo juntos.

Nos despedimos durante un rato, lo veo alejarse mientras anochece como si fuera John Wayne en uno de sus Westerns y desde aquí le deseamos la mayor de las suertes para esa EUROPA que ya tenemos ganas de ver y para todos los proyectos venideros. Un abrazo y espero que podamos volver a hablar pronto.

Miguel Rodríguez

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