Pinceladas de Diego Benéitez

Conocí a Diego Benéitez – Benéitez, como lo conocen en el mundillo artístico – hará cosa de dos años por medio de un amigo abulense – y pintor también – en común. Llegué a él por un amigo, no por ser zamorano y mucho menos por ser pintor, lo cual ya nos habla del momento y la situación que viven nuestros artistas de puertas para dentro. Una situación que para cambiar “faltan muchos años. Gente joven con más inquietudes tan sencillas como ir a un concierto y antes pasarse por una exposición”.

Alejado del estereotipo de artista que encuentra su vocación desde niño, define su carrera como una “coincidencia”, una vía de escape en un momento exceso de energía juvenil que empleó en primer lugar yendo a unas clases de pintura que no le llenaban y más tarde en lo que él define como parte esencial de su vida, el graffiti: “mezclando la ruptura de lo legal que el cuerpo me exigía con la parte creativa”.

ENTREVISTA DIEGO LOCAL

Diego Benéitez en su estudio.

La semilla de las primeras clases estaba ahí y la vuelta a los óleos y los lienzos fue cuestión de tiempo. De las primeras tablas a los últimos lienzos – merecedores de premios en diferentes certámenes como en el del Ministerio de Agricultura, el Clement Muncill Roca o un ya lejano Primer Premio en la Plaza de los Pintores de Zamora – han pasado años y éxitos.

Sin embargo la realidad de artistas como Diego no se corresponde con la situación artística de la ciudad.

La idea de su obra, una pintura casi abstracta donde los elementos figurativos son mínimos – verdaderos paisajes castellanos que graba en su retina –, un vacío habitado, es difícil de explicar en medio de una ciudad condicionada por una cultura y un mercado visual en el que “todo es figurativo con cosas fáciles de ver, lo cual es lógico. Las obras de Semana Santa, por ejemplo, son así. No precisan de una gran reflexión estética. Se necesita una vuelta de tuerca. Atreverse a ver algo que de primeras no gusta, descubrir la tensión en la obra aunque en un principio no nos atraiga y nos resulte incluso fea”.

Este estancamiento estético está ligado a un “envejecimiento de la ciudad y una inclinación por lo tradicional” en vez de una “oportunidad para que los jóvenes puedan subir”, pero no olvida de dónde venimos “esto no quiere decir que no admire a Abrantes, Coomonte o Pedrero, artistas de los que los zamoranos en muchos casos sacamos pecho por el hecho de ser de la tierra y no por la gran importancia que han tenido para la Historia del Arte”.

BUEÑO 100X81CM

Skyline al amanecer”. Acrílico sobre lienzo. 100X81 cm, 2014.

En cuanto a un posible cambio de mentalidad y actitud “sería importante que se renovaran los espacios dedicados al arte o poner en funcionamiento de nuevo la Bienal o un certamen. En mis viajes voy fuera y hay un movimiento. Cuando vuelvo a Zamora veo más posibilidades y potencial y no se hace”, se lamenta “si no reporta nada económico, solo Cultura, la institución no apuesta por ello: “esto qué va a suponer?” preguntan “¿que los chicos tengan un sentimiento crítico e inquietudes?, ¿eso da dinero?” Es una situación muy triste”.

En la actualidad Diego prepara una exposición que tendrá lugar en Zamora en el mes de agosto, estad atentos.

Javier Martín Denis

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