Agenda del 20 al 26 de julio de 2015

LUNES, 20 DE JULIO

21.00 h. /MÚSICA: Concierto de STTBO, dentro del IX Festival Hispanoluso de bandas de música y ensembles de viento, en el claustro de la Diputación. Entrada libre.

MARTES, 21 DE JULIO

21.00 h. /MÚSICA: Concierto de CUARTETO CASTELEGO, dentro del IX Festival Hispanoluso de bandas de música y ensembles de viento, en el claustro de la Diputación. Entrada libre.

MIÉRCOLES, 22 DE JULIO

21.00 h. /MÚSICA: Concierto de BANDA DEL MAESTRO LUPI, dentro del IX Festival Hispanoluso de bandas de música y ensembles de viento, en la plaza de la Constitución. Entrada libre.

JUEVES, 23 DE JULIO

21.00 h. /MÚSICA: Concierto de BANDA DE MÚSICA DE ZAMORA, dentro del IX Festival Hispanoluso de bandas de música y ensembles de viento, en la plaza de la Constitución. Entrada libre.

21.00 h. /MÚSICA: Cuadro flamenco de CARMEN LEDESMA, en el interior del Castillo. Entrada libre.

VIERNES, 24 DE JULIO

12.00 h. /MÚSICA: FESTIBALC en la Calle del Riego. Entrada libre.

19.30 h. /MÚSICA: FESTIBALC en la Calle del Riego. Entrada libre.

20.30 h. /MÚSICA: Concierto de ORQUESTA DE SOPROS DE FUNDAÇAO A LORD, dentro del II Certamen internacional de badas de música “Armónico Zamora”, en el Teatro Prinicipal (c/ San Vicente, s/n). Entrada libre.

21.30 h. /MÚSICA: Pasacalles de la ORQUESTA DE SOPROS DE FUNDAÇAO A LORD, entre la plaza Mayor y la calle Santa Clara.

SÁBADO, 25 DE JULIO

11.30 h. /MÚSICA: Pasacalles de Bandas, entre la plaza Mayor y la calle Santa Clara.

12.00 h. /MÚSICA: FESTIBALC en la Calle del Riego. Entrada libre.

17.30 h. /MÚSICA: Concierto de FILARMÓNICA VAGUENSE (17.30 h.), BANDA MUNICIPAL DE MÚSICA DE VILLAFRANCA DE LOS BARROS A.C. IN CRESCENDO (18.15 h.), UNIÓN MUSICAL DE TORRE PACHECO (19.00 h.), dentro del II Certamen internacional de badas de música “Armónico Zamora”, en el Teatro Prinicipal (c/ San Vicente, s/n). Entrada libre.

19.30 h. /MÚSICA: FESTIBALC en la Calle del Riego. Entrada libre.

20.30 h. /TEATRO: “DESMONTANDO LA ZARZUELA”, de DIVERLÍRICA, en la plaza de la Constitución. Entrada libre.

22.00 h. /MÚSICA: Concierto de NUTOPIA, en el Avalón (c/ San Andrés, 17). Entrada libre.

23.45 h. /MÚSICA: INDIE SESSION, por PIGMANSTAR (DJ), en el Avalón (c/ San Andrés, 17). Entrada libre.

Hablando de cine con … Miguel Ángel Pérez Blanco (Parte 2)

Cuando la segunda ronda de cervezas llega, me encuentro absorto ante la facilidad de palabra de mi interlocutor, la claridad con la que explica su oficio y su pasión respecto al mismo y no puedo dejar de escucharlo y de seguir preguntando.

¿Ya tendrás una sala de galardones en casa?

Carretera al atlántico obtuvo algunos premios y varias selecciones. Al igual que Los dinosaurios ya no viven aquí que participó en tres Clase A y lo premiaron en Seminci y Alcine. Estoy muy agradecido a estos festivales por la visibilidad que dieron a mis películas, por creer en ellas y defenderlas. Pero tengo que decir que mis cortometrajes, o cualquier cortometraje, no es mejor o peor en relación al número de selecciones o premios que obtenga. Los festivales ayudan a las películas con el esfuerzo de programadores y programadoras (y más gente en el equipo) que están detrás y apuestan por ellas (la mayoría de festivales que han programado mis películas han sido gracias a las mujeres que había en el comité, y tengo que decirlo).

Ocurre que una película es siempre la misma con o sin festivales. Quiero decir, mis películas fueron rechazas en algunos muy importantes, y al principio eso te hace dudar sobre tu trabajo, sobre si lo estarás haciendo bien.

Y luego, comienzan a funcionar, encuentran su lugar de manera natural. Y no tiene porqué provocarte el sentimiento contrario de que tú película es mejor que antes. Como cineasta tengo que hacer lo que considero oportuno: rodar películas para mí y para el cine. Lo contrario es una traición en toda regla. No tengo ni la barita mágica de saber lo que le gusta a la gente, porque la gente es muy distinta, ni la obligación de rodar para un programador o programadora. Hay que luchar por las ideas que cada uno tiene, lanzarse al vacío, y si fracasas no pasa nada porque el cine hay que vivirlo como un proceso de búsqueda en el que el fracaso forma parte de la vida y de nuestro trabajo. Los festivales pasan, vienen y van con las modas (repito que a mí me han ayudado profesionalmente muchísimo) pero son las películas las que quedan, las que escriben la Historia, y las que nos acompañarán toda la vida.

E U R O P A

EUROPA de Miguel Ángel Pérez Blanco

¿Qué opinas de las dificultades del mundo del corto? (Financiación, rodajes)

Supongo que serán las mismas a las que te enfrentes cuando acometes un largometraje. Mi cine va a su puta bola, como el cine de mis amigos, y como el cine que produzco desde mi sociedad Zapruder Films. Si rodase cortometrajes que fuesen chistes igual lo tendría más fácil. Pero no. No soy Arévalo (me encanta Árevalo), soy Miguel Ángel Pérez Blanco, y efectivamente, estoy solo en esto como cualquier cineasta al que acompaña su equipo. Y me refiero a lo que dice un amigo mío cuando afirma que hay dos tipos de cineastas: los que están solos y lo que no lo son. Así que estamos muy solos porque además, creo que cualquier cineasta, como cualquier artista, tiene algo en su interior que no puede compartir con nadie, que es intransferible. Mi equipo también está igual. Nos hace opacos ante el mundo. Entre mis amigos, mi equipo, y yo, existe un océano que nos separa. Así es como veo yo mi cine. Y si no fuese por mi equipo, pues sería peor, porque ellos hacen el esfuerzo de luchar conmigo a ciegas, intentar hacerlo llevadero para comprender lo que hacemos. Nacho S. Cavada productor de E U R O P A lleva un año dejándose la piel por sacar la película con o sin ayudas públicas. ¿Sabes lo que significa esto? Rodar a toda costa, rodar sin dinero. Lo que supone para un productor no tener la certeza del dinero y pedir muchos favores por un proyecto, arriesgar nuestras vidas porque un cineasta arriesga su vida y la puede enviar todo a la puta mierda en cualquier momento con cualquier movimiento, convirtiéndose y convirtiendo a su entorno en auténticos desgraciados. Así que eso que decía Tarkovski, es verdad, como lo que dice mi amigo.

¿Alguna anécdota divertida de rodaje?

Ver a gente trabajando no es nada divertido, y mis rodajes no son nada divertidos porque somos gente trabajando, y no hay anécdotas: todos y todas están concentrados en sus labores. Creo que no he estado en ninguno, ni de mis amigos, ni en los que he trabajado, que lo pareciese. En los rodajes más caóticos, que podrían verse como divertidos, son en lo que la gente lo pasa peor porque se están dejando la vida en un edificio que parece derrumbarse. Así que sufren, adelgazan, algunos/as se echan novio o novia como en los campamentos, salen de fiesta y llegan destrozados/as al rodaje. Pero eso no es divertido, esto último es poco profesional. Y yo creo que todos aspiramos a profesionalizarnos desde el cine amateur, el que se hace con amor. El cine no se hace por diversión porque de lo contrario sería un hobbie. El cine es un trabajo que se hace con el amor de un grupo de gente que lucha por el proyecto. Si se tienen que rodar nueve planos y se cae uno, te aseguro que ese día todo el equipo sufre. No solo el director, al menos, el equipo con el que yo trabajo y con el que he compartido no solo mis proyectos como director, nos hemos conocido en otros rodajes y hemos sufrido y hemos amado.

Y la pregunta maravillosa que a todos nos hacen alguna vez ¿Para cuándo el largometraje?

Para mí no existe la diferencia entre largometrajes y cortometrajes. Para Godard la diferencia entre escribir sobre cine y rodar películas es cuantitativa, no cualitativa. Con los cortometrajes y los largometrajes ocurre lo mismo: Existe el cine, y existen las películas más allá de su duración.

Ahora tengo que terminar E U R O P A. Con el mismo guionista, Luis Juanes, hemos desarrollado un guion que creemos que es de largometraje pero probablemente ruede otra película antes de ésta porque mi vida es distinta y mi cine también. E U R O P A es una película opaca y hermética, y yo he encontrado otras cosas por el camino gracias a ella. Una película te lleva a la siguiente. En este caso un mundo más luminoso porque la vida, afortunadamente, es mucha más grande que una pantalla. Es el momento de que mi cine cambie, todavía no sé cómo y para ello necesito salir de Europa, viajar, quien sabe, si a otro continente. Y quién sabe si lo siguiente lo firmaré yo solo o con alguien más codirigiendo juntos.

Nos despedimos durante un rato, lo veo alejarse mientras anochece como si fuera John Wayne en uno de sus Westerns y desde aquí le deseamos la mayor de las suertes para esa EUROPA que ya tenemos ganas de ver y para todos los proyectos venideros. Un abrazo y espero que podamos volver a hablar pronto.

Miguel Rodríguez

Arrojando Luz

Casi todo está dicho. Poco vamos a poder escribir sobre el tema que no se haya comentado antes. A estas alturas, rara es la persona que desconoce que la Hermandad de Luz y Vida, el patito feo de la Semana Santa, está herida de muerte y hay mínimas posibilidades de encontrar la cura a tiempo.

Pero estén tranquilos, no nos interesa hacer una retrospectiva del asunto. Tan sólo vamos a intentar arrojar brevemente un poco de luz -y vida, en el mejor de los casos- para lograr entender como se ha llegado a esta situación.

Tres personajes comparten protagonismo en esta terrorífica serie: cargadores, directiva y Obispado. ¿Víctimas? Sólo una: la Semana Santa de Zamora.

Lo cierto es que, se esté de acuerdo o no con sus reivindicaciones, los cargadores se han limitado a cumplir y no salirse de lo impuesto por los estatutos de la hermandad. Sí, alguna mala salida de tono, como todos las tenemos en determinados momentos.

Por el contrario, la junta directiva, a priori los que mejor deberían conocer sus propios reglamentos, han demostrado que ellos solo manejan el artículo 33. Significativo es el hecho de coger una hermandad con casi mil hermanos y que en la actualidad cuente con un número inferior a 200. Los hechos son subjetivos pero los números no engañan.

Y aquí es donde entra en juego el Obispado, cuya permisividad ha sentado un peligrosísimo precedente. Ya saben, asambleas que no se realizan, prórrogas de mandato a la junta directiva, dar la callada por respuesta y, por consiguiente, el visto bueno ante determinadas actitudes, etc.

Lo más lamentable de todo es saber que la serie no ha acabado. Quedan aún muchos capítulos aunque, de un tiempo a esta parte, el final es bastante previsible. Confiemos en un giro inesperado del guión. Si no, siempre podremos decir que entre todos la mataron y ella sola se murió.

Ricardo Domínguez Alonso

KASS & THE GINGERBREAD BOYS: crónica de su primer concierto

El pasado jueves el público del Ávalon fue testigo del primer concierto de Kass & the Gingerbread Boys. Su andadura, que apenas alcanza un mes, no pareció tal. El soul, el blues y el góspel encuentran en las bocas y las manos de este grupo su propio hogar.

Un par de niños bailaban sin parar aquella noche bajo las escaleras del escenario… ¿cómo resistirse?

Kassandra Charlampi deleitó con su garganta. Y mucho. También, divertida, con sus movimientos alegres y su risa, con los que acompañaba las melodías de sus compañeros. Cuando regresaba su voz, se estremecía la piel entera de cualquiera que allí estuviera escuchándole.

KASS&THE GINGERBREAD BOYS 2 KASS&THE GINGERBREAD BOYS

 

Kass & The Gingerbread boys durante su concierto en el Ávalon.

El punto álgido fue, si uno ha de escogerse, la versión de Treme. Por un momento pareciera aquello el Mardi Gras. La suerte de paseo se dirigía a las calles de Nueva Orleans, donde hasta a la muerte se le baila. Los poros volvían a estremecerse con la melodía, con la voz; dentro ya, en las entrañas. Sin dejarte en paz. Ni que quisieras.

Todo mezclado con la guitarra de Víctor Antón, en casa, el piano de Mikel Nuñez, el contrabajo de Chuchi García y las acompasadas baquetas de Unai Olabarri. El saxo subió y bajó escalones durante toda la velada y a nosotras, durante un rato, se nos olvidó el calor.

Patricia Casalderrey

Pinceladas de Diego Benéitez

Conocí a Diego Benéitez – Benéitez, como lo conocen en el mundillo artístico – hará cosa de dos años por medio de un amigo abulense – y pintor también – en común. Llegué a él por un amigo, no por ser zamorano y mucho menos por ser pintor, lo cual ya nos habla del momento y la situación que viven nuestros artistas de puertas para dentro. Una situación que para cambiar “faltan muchos años. Gente joven con más inquietudes tan sencillas como ir a un concierto y antes pasarse por una exposición”.

Alejado del estereotipo de artista que encuentra su vocación desde niño, define su carrera como una “coincidencia”, una vía de escape en un momento exceso de energía juvenil que empleó en primer lugar yendo a unas clases de pintura que no le llenaban y más tarde en lo que él define como parte esencial de su vida, el graffiti: “mezclando la ruptura de lo legal que el cuerpo me exigía con la parte creativa”.

ENTREVISTA DIEGO LOCAL

Diego Benéitez en su estudio.

La semilla de las primeras clases estaba ahí y la vuelta a los óleos y los lienzos fue cuestión de tiempo. De las primeras tablas a los últimos lienzos – merecedores de premios en diferentes certámenes como en el del Ministerio de Agricultura, el Clement Muncill Roca o un ya lejano Primer Premio en la Plaza de los Pintores de Zamora – han pasado años y éxitos.

Sin embargo la realidad de artistas como Diego no se corresponde con la situación artística de la ciudad.

La idea de su obra, una pintura casi abstracta donde los elementos figurativos son mínimos – verdaderos paisajes castellanos que graba en su retina –, un vacío habitado, es difícil de explicar en medio de una ciudad condicionada por una cultura y un mercado visual en el que “todo es figurativo con cosas fáciles de ver, lo cual es lógico. Las obras de Semana Santa, por ejemplo, son así. No precisan de una gran reflexión estética. Se necesita una vuelta de tuerca. Atreverse a ver algo que de primeras no gusta, descubrir la tensión en la obra aunque en un principio no nos atraiga y nos resulte incluso fea”.

Este estancamiento estético está ligado a un “envejecimiento de la ciudad y una inclinación por lo tradicional” en vez de una “oportunidad para que los jóvenes puedan subir”, pero no olvida de dónde venimos “esto no quiere decir que no admire a Abrantes, Coomonte o Pedrero, artistas de los que los zamoranos en muchos casos sacamos pecho por el hecho de ser de la tierra y no por la gran importancia que han tenido para la Historia del Arte”.

BUEÑO 100X81CM

Skyline al amanecer”. Acrílico sobre lienzo. 100X81 cm, 2014.

En cuanto a un posible cambio de mentalidad y actitud “sería importante que se renovaran los espacios dedicados al arte o poner en funcionamiento de nuevo la Bienal o un certamen. En mis viajes voy fuera y hay un movimiento. Cuando vuelvo a Zamora veo más posibilidades y potencial y no se hace”, se lamenta “si no reporta nada económico, solo Cultura, la institución no apuesta por ello: “esto qué va a suponer?” preguntan “¿que los chicos tengan un sentimiento crítico e inquietudes?, ¿eso da dinero?” Es una situación muy triste”.

En la actualidad Diego prepara una exposición que tendrá lugar en Zamora en el mes de agosto, estad atentos.

Javier Martín Denis

María Eugenia y su libro de horas

Pasada la efervescente, cálida, y muy mediática toma de posesión del nuevo Alcalde-Presidente del Ayuntamiento de Zamora, D. Francisco Guarido Viñuela, seguida con unos agradables largos de piscina, no menos agradables regulaciones de los sueldos a la baja, siempre tan efectivo. Recuperando el pulso de los sobresaltos propios de un neófito abriendo los cajones de su nuevo despacho (supongo que vacíos). De la convulsión y el caos de los primeros ratos, lógicos por la magnitud del seísmo en La Casa de las Panaderas, pasando a la tranquilidad, días después, con los dulces murmullos, cuchicheos, comentarios, al otro lado de la puerta noble. Puestos a imaginar …

Primero habrán sido los aduladores tradicionales, luego los pelotillas semiprofesionales, por supuesto de izquierda de toda la vida, esos que no han podido esperar al otoño al cambio de chaqueta, luciendo en el abrasador quintiles o lulius, en las piscinas públicas, un rojo bañador que cubra sus vergüenzas, dado que en las privadas (me consta) sigue de moda una sonrisa clara y cáustica de tanga, azul celeste, con estampados de agravio y resentimiento.

Pero dejemos todo esto de la ficción política y consigamos un rotulador rojo.

En cropped-4-1.jpg tenemos ilusión por ver cómo se va desplegando ese Libro de Horas que lleva de las manos María Eugenia Cabezas, Concejala de Cultura. Lo tiene repleto de señales, subrayados, acotaciones, citas…

En la portada puede leerse con letras doradas: CULTURA. Y tras un prólogo de buenas intenciones, dificultades heredadas, escasez de recursos, acercándonos mucho, pues el librito es hermoso, con la letra, eso sí, inadecuada para presbicios, intentaremos leer el título del Capítulo I — Haremos una ciudad en la que todos tengamos cabida en igualdad de condiciones.

Estamos en ese punto del enamoramiento en el que todo es bello, esperanzador, atractivo. No hemos sufrido aún el primer desengaño, no ha habido tiempo, es cierto. No hemos visto ningún rictus que afee la sonrisa seráfica de María Eugenia. La miramos y escuchamos lo que lee con su voz melodiosa, lo hacemos con la languidez y esperanza de los embelesados.

Todos, absolutamente todos; músicos, actores, cortometrajistas, pintores, creadores y grafiteros, danzarines, milongueros, encajeras, recoge pelotas, afinadores de pianos, murgas de carnaval, tendrán su plaza, su local, su carpa, o por lo menos su atención psicológica.

Como puede leerse en otro capítulo tomado al azar del preciado librito — La cultura no es un lujo, es una necesidad

Rezo desde esta ilusión, puede que como un enamorado que aún no ha sufrido el bofetón de la halitosis de la amada en el beso prometido. Es una oración que leí hace ya mucho tiempo al nada sospechoso Joubert: es mejor que haya muchas personas engañadas a que haya muchos granujas.

Por favor María Eugenia no pierdas ni te dejes marchitar esa mirada brillante e ilusionada que luces cuando te pones a leer en tu Libro de Horas.

Seré de los primeros en darme cuenta.

Manuel Iglesias

HABLANDO DE CINE CON… MIGUEL ÁNGEL PÉREZ BLANCO (Parte 1)

La tarde es calurosa, el calor del verano asola la ciudad. Me encuentro en una terraza del centro esperando para reunirme con Miguel Pérez Blanco compañero de la Universidad y viejo amigo. A lo lejos lo veo llegar, camina pensativo posiblemente pensando sobre EUROPA su nuevo proyecto o quizás pensando en una nueva idea. Tras un efusivo abrazo comenzamos a hablar.

Yo ya te conozco un poquito pero ¿Háblame un poco de ti?

Soy Miguel Ángel Pérez Blanco. Nací en Zamora un viernes 13 de abril, en el punto álgido de la Semana Santa. Un viernes de Dolores Jesucristo fue crucificado y mi madre me cuenta que nací llorando, que me pasé los cuatro primeros años de vida llorando. Hoy todavía lloro. Tengo una relación muy intensa con la Semana Santa, con la vida y con el cine, creo que han sido decisivas para configurar mi sensibilidad como ser humano y mi relación con el mundo. Recuerdo despertarme de niño en mitad de la noche muy preocupado porque en mis sueños insultaba a Dios, y yo, que estudiaba en colegio católico, pensaba que el Diablo iba a castigarme tarde o temprano. En la misma época conocí a mi primer amor, era una niña rubia muy guapa que por supuesto no me hacía nada de caso. Tenía siete años y me enamoré, y me sigo enamorando de todas las películas que veo como de todas las mujeres que conozco. Recuerdo también un crucifijo presidiendo la cama de la habitación de mis abuelos, un pasillo largo y estrecho, y el camino que recorría con mi abuelo hasta la parada de autobús para ir al colegio. Odiaba ir a clase, me metía los dedos en la garganta y vomitaba para fingir que estaba enfermo hasta que un día mi niñera me pilló in fraganti. Mi relación con las instituciones públicas siempre ha sido complicada. Al igual que con el cine y el amor. Aunque considero que el cine y las mujeres (mi abuela, mi madre y mi hermana, muy especialmente) me han salvado la vida. A mi primer amor no correspondido le compré una rosa, le dije a mi madre que tenía que declararme y comprarle una rosa o me moriría muy pronto. Años más tarde, cuando estaba terminando la carrera, le volví a decir a mi madre que tenía que hacer cine como fuera o me moriría muy pronto. Mi madre lo entendió muy bien y a ella le debo además de mi vida, mi cine. Hace poco una mujer me dijo que yo vivo en el cien o en el cero, que no tengo término medio. No la culpo y ya no compro rosas a las mujeres, ahora solo escribo sobre cine, como quien escribe una carta de amor o intento rodar películas. Garrel dice que comenzó a hacer películas para poder acercarse a la chica de la que estaba enamorado. No es un mal principio, porque para hacer cine uno tiene que filmar aquello que ama.

Y ¿De dónde nace tu afición por el cine?

Mi abuelo estaba muy enfermo. Yo tenía siete años y no era consciente del ciclo de la vida, de que efectivamente, podemos morirnos. Un día mis padres me llevaron a casa de mis tíos. Tenían una tele enorme en su salón donde pasaban Superman de Richard Donner. Recuerdo como volaba Superman en busca de Lois Lane para salvarla de un helicóptero enorme que descendía sobre ellos… Recuerdo los nombres:  Clark Kent, Lois Lane, Metropolis…Aquellos nombres eran de otro planeta. Y yo los comparaba con el mío y los de mi familia. Superman agarraba por la cintura a Lois, a cientos de metros del suelo, y se la llevaba más allá de las estrellas. Para mí era increíble, y lo sigue siendo, aquella imagen porque representa el lugar donde se sitúan las imágenes en el cine, y su capacidad de transformar la realidad, de hacerla mejor que la vida. Aunque si te soy sincero prefiero a Clark Kent, imperfecto, torpe. Él tiene que vivir fingiendo ser quién no es. El cine tiene algo de este disfraz porque tampoco tiene el derecho a cambiarlo todo y debe aceptar parte de la vida.

Miguel Angel Pérez Blanco

Miguel Ángel Pérez Blanco

Mi cerebro fue incapaz de decodificar la realidad y el cine. Por lo tanto el cine no nace como una afición, si no como una forma de entender la vida para luego, con los años, convertirse en una forma de vida. Mi abuelo se estaba muriendo y aquel hombre volaba por el cielo. Había descubierto un lugar que me protegía del colegio, de mis compañeros de clase que eran aburridos y no me interesaban nada, incluso de mí mismo que no sabía quién era. Luego mi hermana comenzó a llevarme al cine. Era increíble: el pasillo iluminado como una pista de aeropuerto, con todos nosotros, de niños, gritando a punto de volar hacia otro territorio. Todo aquello me permitía adoptar cierta distancia obre lo que ocurría en mi entorno por compación. Comencé a ver compulsivamente películas alquiladas en el videoclub, y mi hermana me llevaba al cine todos los sábados dos veces, entre medías procuraba ponerme enfermo durante la semana y repasaba Superman. Le obligué a mi padre a comprar un vídeo VHS solo por Superman. Y mis padres preocupados porque yo fuese a saltar por una venta (me habían comprado un traje de Batman con el que fui al estreno de la película). Mi padre me ofreció delante de todos sus amigos a que saltase desde la mesa camilla hasta el suelo. Le dije que no, que no era tonto. No sé si fue porque en ese momento era consciente de que iba disfrazado de Batman, y Bruce Wayne no tiene súper poderes por mucho que se disfrace, o porque creía que no podía volar. El cine tiene esa enorme capacidad de lucidez, de analizar la vida con lucidez, y al mismo tiempo, confundirla. Hoy yo ya no puedo diferenciar mi vida del cine.

Más tarde, con 12 años, vivía en una comunidad de vecinos en un adosado con piscina comunitaria, el sueño de la clase media española. Era el niño gordo con el que todos se metían. No era un obeso pero sí que estaba gordo, el gordo enamorado de su vecina dos años mayor que él. Otra vez el cine y el amor persiguiéndome… Así que seguía viendo películas en mi casa para que mis vecinos no me pegasen una paliza por gordo y torpe. Un día, sin querer, grabé un fragmento de una película encima de otro. Al principio me puse muy triste pero luego descubrí algo extraño: las imágenes superponiéndose, se creaba cierta escritura o gramática a partir de las imágenes de varias películas. No tenía ningún sentido el orden pero aquello me gustaba. Comencé a grabar encima de las cintas los fragmentos de mis películas favoritas hasta juntarlos. Me preguntaba qué era lo que más me fascinaba de cada película y por qué no juntar las partes más interesantes de mis favoritas en una sola. Podía ser la película perfecta para mí.

Después, cuando mis padres me compraron la Super Nintendo me pasaba horas jugando con mis vecinos al Street Fighter. Había conseguido integrarme como uno más pero era mentira, todos venían a mi casa a insultarme igualmente y se aprovechaban de la consola. Un día cansado de pasarme el juego siempre con Ryu y Ken, cansado de lo gilipollas que eran todos mis vecinos, y ante la dificultad de no poder superar los niveles con Dhalsim (que era muy lento y siendo de India me preguntaba cómo sería su final, en un mundo lejano y alucinante), descubrí un pequeño truco: jugar a dos mandos, sin que el otro jugador se mueva. Así puedes ir acabando con todos los luchadores hasta llegar a Mr. Bison (que en realidad era el más fácil de vencer). Comencé a grabar todos los finales. Tengo una cinta grabada con cada jugador porque que me parecía lo más poético del juego por los colores, porque se contaba una narración y porque eran finales felices entre tanta muerte. Así que también grabé otra cinta con finales que intercalaban peleas para encontrar un equilibrio de ambos.

Los dinosaurios ya no viven aqui

Los dinosaurios ya no viven aquí (2013). Miguel Ángel Pérez Blanco.

Bueno y ahora en que momento te encuentras ¿De dónde vienes y hacia dónde vas?

Estudié Comunicación Audiovisual, una diplomatura en Dirección de Cine en la ECAM (Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid), un par de Masters y algunos cursos y ciclos de formación que actualmente complemento con un Doctorado en Investigación en Medios de Comunicación. Me considero un cineasta, no un director de cine, y esto implica dedicar mi vida a la práctica y a la teoría. Rodar, escribir, investigar…. Para devolverle al cine algo de lo mucho que me ha regalado, como diría Victor Erice. Aunque mi principal búsqueda es la de la forma pura, y si no rodase películas, si no buscase estas formas, probablemente no alcanzaría el equilibrio que necesito en mi vida. Las ideas son buenas, es necesario reflexionarlas pero solo con ellas no haces películas, y yo quiero hacerlas. Rodar la siguiente, y luego otra, y otra, y así hasta no poder más. Comencé a rodar cortometrajes, pequeñas prácticas audiovisuales, el año en que fui admitido en la ECAM. Mi ejercicio de segundo curso, Carretera al atlántico (2011), es el primero de una trilogía no buscada que continua con Los dinosaurios ya no viven aquí (2013) y concluye en E U R O P A, en fase de preproducción. Esta película es la más ambiciosa y compleja de las tres, cierra una etapa en mi vida (de transición) y la rodaremos durante la primera quincena de septiembre. Narra la historia de dos amantes que cruzan el tiempo. Mi pregunta es si dos almas que se aman, y que son incapaces de encontrarse, podrían hacerlo en otro lugar, en otro siglo. En otro tiempo, cuando como generación, si es que lo somos, éramos diferentes. Estaba la expectativa del Siglo XXI, de vivir de forma diferente. Mi pregunta también es, si nosotros hemos cambiado y si el cine puede cambiarlo todo. Creo que no, que debemos ceñirnos como cineastas a la realidad, que la distancia es buena pero debemos interferir en ella con cuidado, manteniendo una distancia que nos permita reflexionar. He creado una fantasía de viajes en el tiempo que lucha contra el cine de ciencia ficción. El otro día le decía a una de las jefas de producción que E U R O P A es una película de ciencia ficción en fuera de campo, un poco a la contra porque el cine de ciencia ficción plantea lugares que no son reales y no existen, y el cine es algo concreto, lo real. Por eso tampoco puedo trabajar ni trabajaré en un plató. Partir de la nada, de la abstracción no creo que sea bueno, al menos para mi cine.

En este momento tenemos que parar, las primeras cervezas se han acabado y debemos pedir más para continuar nuestra conversación.

Miguel Rodríguez